domingo, 7 de noviembre de 2010

Pensamientos impuros.

Había una vez, una hache. Una hache que, como todas las haches, era muda. Estaba harta de no poder hacer nada. Nadie la escuchaba, nadie le hacía caso, nadie le prestaba atención... La hache estaba muy triste. Debo hallar un lugar donde me puedan escuchar, pensaba, asi que, hizo su equipaje y se marchó, se marchó lejos, a un lugar donde ... donde sería feliz. ¿Qué hemos hecho? Se lamentaron las demás letras.

Quizás, solo puedo decir que quizás debas preocuparte un poquito más por lo que verdaderamente te importa, quizás debas hacerlo. ¿ Sabes ? cuando no estén, te darás cuenta de cuanta falta te hacen, de que te arrepientes mucho de qe ya no puedan estár aqui, con nosotros. Sin abrazarlos, ni besarlos, ni siquiera tocarlos, es duro, lo sé. No te rayes, ni te emparanoies pero... preocupate por lo que debes, anda.

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